Entrevista al P. Carlos Galli

“El Papa es popular porque quiere al pueblo de Dios, no es populista”

Madrid (España) (AICA): El sacerdote argentino Carlos María Galli, miembro de la Comisión Teológica Internacional y actualmente en Madrid con motivo de la presentación de su libro ¨La reforma y las reformas en la Iglesia¨, fue entrevistado para la revista Alfa y Omega por Ricardo Benjumea, en un reportaje donde, entre otros temas, habló de la descentralización que propone el Papa, de la “sinodalidad”, de la impronta personal de Bergoglio y de los rasgos latinoamericanos de su pontificado.

Con motivo de la presentación de su libro "La reforma y las reformas en la Iglesia", el presbítero Carlos María Galli llegó a Madrid y brindó un reportaje para la revista Alfa y Omega en el que se pronunció sobre la actualidad de la Iglesia y la impronta de Francisco.

Al ser consultado por la “descentralización” impulsada por Francisco, el padre Galli mencionó la estructura de pirámide invertida que propone el Papa: “La base se convierte en la cumbre: es el conjunto del Pueblo de Dios, al servicio del cual está el ministerio jerárquico de los obispos y, al servicio de la unidad del episcopado y de toda la Iglesia, el ministerio del sucesor de Pedro, siervo de los siervos de Dios. Desde esta visión, el Papa está imprimiendo una dinámica sinodal a la Iglesia”.  

En cuanto a la “sinodalidad”, el teólogo explicó el origen del término sínodo, que significa “caminar juntos”, y la definió como “la actitud propia del Pueblo de Dios peregrino y evangelizador, en el que todos participamos desde la vocación bautismal y nuestro propio carisma. Podríamos traducirla con otra palabra menos técnica, que es participación”. 

“El Papa pide continuamente a los obispos y presbíteros que se identifiquen con los sentimientos y actitudes del Jesús buen pastor que da la vida por las ovejas. Una de esas actitudes es tratar de acercarse a todos. Ir al encuentro del otro allí donde está y como el otro es, no donde yo quiero que esté ni como yo quiero que sea. Esa es la realidad de la humanidad frágil en la cual la Iglesia desempeña su misión”, explicó el sacerdote, advirtiendo que “quizá estamos poco acostumbrados a acompañar, sino más bien a mandar o a indicar lo que hay que hacer”, olvidando “que estamos llamados a tratar de amar y llegar a todos y a cada uno”. 

El presbítero Galli se refirió también a los aspectos más personales del magisterio de Francisco, y los atribuyó a la manera en que Dios se ha manifestado a lo largo de la vida de Bergoglio: “De ahí, por ejemplo, su énfasis en la misericordia de Dios, que surge en él tras haberse descubierto como un pecador perdonado por la misericordia divina”, detalló. 

Ante la pregunta sobre la teología del pueblo, aplicada por Francisco y atribuida comúnmente a una mirada latinoamericana, el sacerdote aclaró que “la teología del pueblo no es sólo una teología para expresar la realidad de la Iglesia latinoamericana. Es una eclesiología, y no una eclesiología cualquiera, sino la que brota de los textos más antiguos del Antiguo Testamento y desemboca en el Vaticano II para expresar la dimensión social e histórica del misterio de la Iglesia, tal como lo recoge la Lumen gentium”. 

“La teología argentina –continuó- da prioridad a la sociedad, entendida como pueblo e identificada con su cultura o estilo de vida, acentuando su identidad, su sentido de pertenencia”, y la calificó como una “teología pastoral” que no va sólo dirigida a los individuos, “lo que podría llevar al peligro de una vivencia individualista de la fe” sino a los pueblos: “se evangeliza a las personas para evangelizar a la comunidad, y a la comunidad para evangelizar a las personas”. 

La teología del Pueblo de Dios “es una teología de la inculturación y de la piedad popular, que trata de evangelizar asumiendo la idiosincrasia de cada pueblo”, sostuvo, ejemplificando que “cuando el Papa va a Ecuador o a los EE. UU., lo que le ayuda a llegar a gente culturalmente tan distinta a él es en primer lugar la comunión en la fe. En segundo lugar, el testimonio coherente. Y, en tercer lugar, que habla a cada uno desde su cultura. No se trata de imponer un modelo pastoral latinoamericano, sino de buscar la inculturación de la fe en los rasgos propios de la Iglesia de cada tiempo y de cada lugar.” 

En la entrevista, también fue consultado sobre el carácter “populista” con que muchas veces se califica al Santo Padre. Al respecto, distinguió que “el Papa es popular porque quiere al pueblo de Dios, no es populista. Es popular por su forma de trato cálido. Ahí aparece esa cultura afectiva y gestual de los pueblos latinoamericanos”, y agregó que “es popular porque habla de forma sencilla. Pero hay que ver la profundidad espiritual y doctrinal de sus textos. En cambio, un populista es un retórico demagogo que lanza consignas y simplifica las cosas para convertirlas en lemas que le permitan manipular al pueblo”.